El trabajo de los científicos se caracteriza por ser un trabajo planificado, con unos objetivos iniciales y unas fases o etapas que habitualmente, aunque no siempre, se dan en un cierto orden, unas a continuación de otras. Este trabajo planificado permite a los científicos abordar problemas, explicar fenómenos, realizar descubrimientos y obtener conclusiones de carácter general.
Cuando un científico o grupo de científicos trata de estudiar algún fenómeno de la Naturaleza, normalmente comienza por planteárselo como una cuestión cuya respuesta desconoce. Es decir, que las personas conciben la búsqueda de la explicación de un hecho como si se planteara un problema al que debe encontrar una solución.
La razón por la que un científico decide estudiar un fenómeno y no otro, suele estar en relación con el interés que ese fenómeno le despierte y con la preparación que tenga, aunque, a veces, también influyen en estas razones las necesidades de la sociedad, por lo que el trabajo científico tiene, en muchas ocasiones, un marcado carácter social, Así, por ejemplo, el médico británico Edward Jenner (1749 - 1823) investigó sobre la forma de combatir la viruela y descubrió una vacuna contra ella, solucionando así los graves problemas que esa enfermedad producía en la sociedad de su época.
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